Acné tratamiento médico

Acné

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El acné es la patología dermatológica más consultada, no en vano afecta a un 80% de las mujeres con un pico de edad entre 14-17 años y a un 90% de los hombres con un pico de edad entre 16-19 años.


A pesar de presentar estos picos de edad, cada vez son más los profesionales que evalúan el acné como una patología crónica comparable a otras enfermedades dermatológicas como la dermatitis atópica. La mayoría de los pacientes que presentan acné tienen un curso en brotes, con periodos de actividad y periodos de remisión. Son varias las características que podemos emplear para definirla como enfermedad crónica: carácter inflamatorio, duración mayor de 3 meses hasta 5-30 años, influencia genética (poligénica) especialmente en los casos más duraderos, resolución en el 80% de los casos alrededor de la tercera época de la vida, necesidad de medicación de forma casi continua, importante impacto social y psicológico, secuelas en forma de cicatrices o afectación psicológica.


Todo esto, junto con la importancia de prevenir secuelas o evitar la afectación psicológica del paciente hace que debamos hacer un seguimiento prolongado en el tiempo de los pacientes con acné. Muchas veces son los propios pacientes los que no siguen una rutina de consultas y tratamientos por desconocimiento o por no ver resultados inmediatos.


Es importante la educación del paciente por parte de los profesionales, el acné es una patología crónica y como tal hay que tratarla; habrá tratamientos para las fases de brote pero igual de importantes son los tratamientos de mantenimiento. El acné es una enfermedad inflamatoria del folículo pilosebáceo. Son varios los factores que contribuyen a su aparición: estímulo hormonal (androgenético), aumento de la producción grasa, sobreinfección por Propionibacterium acnes, hiperqueratinización folicular o inflamación inespecífica.


Por lo tanto son varios los tratamientos que podemos aplicar para tratar tanto los brotes como las etapas de remisión. Los tratamientos clásicos que se utilizan para el acné son antibióticos tópicos u orales (buscando erradicar el P. acnés), aunque los antibióticos orales también tienen un efecto antiinflamatorio. El problema de los antibióticos es que su uso prolongado puede inducir resistencias tanto en P. acnés como en otros microorganismos, por lo tanto es necesario realizar ciclos cortos.


Otro tratamiento son los retinoides tópicos los cuales tienen un efecto comedolítico siendo una opción de tratamiento a tener en cuenta en las fases de remisión, ya que evitan que los microcomedones lleguen a evolucionar a lesiones más importantes. En casos de acné más importantes se puede optar por la isotretinoína oral, siendo uno de los tratamientos más eficaces, pero requiere unos controles analíticos y un seguimiento estrecho por parte del dermatólogo. En mujeres siempre hay que considerar la opción de tratamiento con anticonceptivos orales o tratamientos hormonales antiandrogénicos ya que en algunos casos existe una alteración hormonal de base que hace que el acné se cronifique.


Por lo tanto, como vemos, no hay un único tratamiento válido para el acné, según cada paciente el dermatólogo decidirá cuál es la mejor opción. Los láseres y fuentes de luz suponen una alternativa eficaz y en alza para el tratamiento del acné y de sus secuelas.

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